Toda forma de tecnología y todo lo que hacemos o consumimos parece resultar en contaminación y degradación del ambiente, e implicar algún grado de riesgo para nuestra salud y para la de otras especies. Parece, por tanto, que no hay productos o procesos ambiental mente innocuos, y sí muchos que son muy nocivos para el ambiente y la salud.

En el caso particular de las pedreras, la gran cantidad de partículas liberadas dentro de cada una de las pedreras, son transportadas por el viento más allá de dicha zona industrial, lo que ha hecho suponer su impacto negativo en el deterioro de calidad del aire que se respira en la zona urbana de Monterrey.

Faltaría agregar la cantidad de partículas liberadas por la construcción, quienes operan obras simultáneas en zonas urbanas que causan caos y una importante emisión de polvo en zonas habitacionales.

Acciones Pro Aire por parte de las pedreras

Tratando de realizar un esfuerzo para combatir la contaminación generada por la industria de la extracción de caliza, se logró el compromiso por parte de los pedreros de instalar equipos anticontaminantes, a realizar detonaciones retardadas, a mejorar sus sistemas de carga y descarga, regar los productos y reforestar sus terrenos.

Aunado a esto, el  Gobierno del Estado reglamentó una área de amortiguamiento alrededor de las pedreras de 1,500 metros, misma que supone la oposición al establecimiento de fraccionamientos habitacionales en dicha área, pero que parece que no se ha llevado a efecto totalmente esta disposición.

Los desarrollos inmobiliarios han invadido la zona de amortiguamiento.

Plan de Acción: El compromiso de las Pedreras con NL

Hoy en día, algunas pedreras se han comprometido a implantar una serie de estrategias de responsabilidad social y ambiental, mientras la explotación continúe funcionando. Asimismo, al término de la vida útil de los bancos de explotación en dicha región, se debe promover la puesta en marcha de programas de restauración del lugar en tal forma que reduzcan el impacto ocasionado al mismo.

Las pedreras deben adoptar estrategias que apoyen la restauración, hasta donde sea posible, de la zona. Las estrategias deberán contemplar actividades posibles de poner en marcha, no sólo al término de la vida útil de los bancos de explotación de caliza, sino a la par de las actividades de extracción de los mismos.

Algunas acciones generales , en beneficio de la zona en donde se ubican las pedreras son:

  • Reforestación del área erosionada.
  • Reforestación con especies nativas con el objeto de conservar la biodiversidad
  • Construcción de terrazas para su posterior reforestación en las áreas erosionadas con pendientes fuertes.
  • Densidad de plantación para la reforestación de, en promedio, 1300 plantas por hectárea, ya que, de acuerdo a un inventarío levantado para el mismo estudio, se calculó dicha densidad de vegetación en la zona.
  • Diseño de un cinturón verde, para delimitar y reforestar el frente y alrededor de la pedrera.