En 1982, siendo Gobernador del Estado de Nuevo León Don Alfonso Martínez Domínguez, mediante el Decreto 187 30 , publicado el 4 de enero de ese mismo año en el Periódico Oficial del Estado, se declaró de utilidad pública la desocupación de los predios ubicados en la falda sur-este del cerro de Las Mitras y en el cerro del Topo Chico, hasta aquel momento dedicados al procesamiento -explotación y trituración- de la piedra caliza, extraída de dichos cerros desde hacía más de cincuenta años, y que surtían la demanda de material de construcción de la ciudad de Monterrey y su área metropolitana; procediéndose a la reubicación de dichas pedreras hacia el extremo noroeste del propio cerro Las Mitras, en jurisdicción de ios municipios de García y Santa Catarina, N.L, así como hacia la falda sureste de la denominada sierra de San Miguel, en jurisdicción del municipio de Escobedo, N.L La reubicación tuvo como finalidad localizar las pedreras lo mas alejadas posible de las zonas habitacionales, y considerar dicha zona como restringida en cuanto a permitir asentamientos humanos, a fin de preveer y evitar que se repitiese la situación anterior donde la zona urbana se había acercado a las áreas de explotación de caliza, afectando la salud de los habitantes y causando molestias por los ruidos procedentes de las detonaciones, así como los efectos negativos de la contaminación  ambiental que producen las fábricas procesadoras de caliza.

Asimismo, se estableció en dicho decreto, que la zona de las nuevas instalaciones de las llamadas “pedreras” estuviesen alejadas de las áreas habitacionales y que, estas últimas, no fuesen permitidas cercanas a la nueva zona de explotación, evitando con ello una situación semejante a la ocurrida cuando su ubicación era sobre la falda este de la sierra Mitras y sobre el cerro del Topo Chico.

El Gobierno sería el encargado de regular, mediante la Ley de Desarrollo Urbano del Estado y los planes respectivos, las áreas de protección que impidieran el establecimiento de zonas habitacionales aledañas a la nueva zona de explotación.

Creación de una zona de amortiguamiento:  El Convenio para el Debido Acatamiento del Decreto Número 167, en su Cláusula Sexta menciona que el Gobierno sería el encargado de regular, mediante la Ley de Desarrollo Urbano del Estado y los planes respectivos, áreas de protección que prohibieran asentamientos de viviendas cercanas a la nueva zona de explotación y procesamiento de materiales pétreos.

En base a esto, surgieron las aportaciones de la Subsecretaría de Ecología del Estado para la revisión del Plan Director de Desarrollo Urbano del área metropolitana de Monterrey, entre las que se incluyó una propuesta referente a la pedreras, la cual consistió en dejar una zona de amortiguamiento a la redonda de las empresas dedicadas a la extracción y trituración de la caliza, en cuya área no podría autorizarse el uso habrtacional; la distancia estimada para esta zona de amortiguamiento es de 2,000 metros a la redonda de cada empresa.

De esta forma se llega al establecimiento de una Zona de Amortiguamiento para cada una de las sierras, Las Mitras y San Miguel. Dicha zona de amortiguamiento consta de:

  • una franja de seguridad. en el interior del límite de los predios propiedad de las pedreras, deberá existir una franja de seguridad mínima de 100 metros, en la cual no deberá hacerse ningún tipo de explotación o extracción, sólo podrán realizarse trabajos de almacenamiento, manejo y procesamiento de material.
  • una zona de amortiguamiento: el uso permitido será uso rústico o industrial compatible.
  • una zona de transición.  500 metros a partir de los límites descritos en la zona de amortiguamiento hacia el interior, o sea, hacia la zona de pedreras.

En las tres zonas lo ideal hubiera sido, seguir prohibiendo el uso habitacional de cualquier índole.

A pesar de que el objetivo primordial de la creación de una zona de amortiguamiento a la redonda de la zona industrial dedicada a la explotación de la caliza  fue precisamente no autorizarse el uso habitacional en dicha área (tanto en la zona de amortiguamiento como en la zona de transición), la presión que ejerce el crecimiento de la población sobre la necesidad de nuevas zonas habitacionales hacia la periferia de la mancha urbana del área metropolitana de Monterrey, ha traído como consecuencia la presencia, precisamente de localidades aledañas a las mencionadas zonas de transición y amortiguamiento. Incluso una de ellas ha prosperado tanto en cuanto al crecimiento del
número de viviendas que la misma ya se ubica sobre las zonas, tanto de transición como de amortiguamiento.

La zona de amortiguamiento, aplicada con todo el rigor de la misma, permite el beneficio de la población residente aledaña a la zona de estudio, evitando que proliferen los asentamientos habitacionales dentro del área de amortiguamiento, misma que, debido a las condiciones ambientales derivadas de las actividades productivas de las pedreras, no asegura un bienestar para la población que a futuro pueda acercarse a la zona.

Esta zona de amortiguamiento debe pemitir eliminar la probabilidad de asentamientos urbanos y principalmente zonas habitacionales aledañas a las pedreras, atenuando los riesgos a la salud de la población en general, asegurando condiciones ambientales adecuadas para la comunidad del norte del área metropolitana de Monterrey

La creación del área de amortiguamiento para la zona de pedreras, permite asegurar que se siga operando en los actuales bancos, fomentando el aprovechamiento racional de los recursos naturales al evitar nuevas afectaciones para extracción de materiales, propiciando el crecimiento económico de la región y mejorando el nivel de vida de la población,  además de instituirse como regulador del uso del suelo.

Se ha detectado que dicha zona ha sido invadida por asentamientos habitacionales irregulares, ello debido a la necesidad de habitación a bajo costo, y por cuenta de líderes que fomentan esperanzas vanas en gente de bajos recursos. Es indispensable que las autoridades competentes definan los usos de suelo legalmente permitidos en la región, considerando la ya establecida zona de amortiguamiento, buscando alternativas de reubicación de las familias que actualmente invaden dicha zona.